Santiago Posteguillo
Premio Planeta 2018
Yo Julia es el retrato sicológico de un personaje femenino que jugó un papel importante en una de las épocas más convulsionadas de la historia del imperio romano, entre 193 y 197 después de Cristo. Una novela narrada con una técnica teatral. Cada capítulo es una escena que discurre en un espacio histórico específico, en un momento real, con los personajes que estuvieron presentes. Para hacerlo más creíble, los escenarios se describen con sus nombres en latín.
En este entramado se teje una ficción que relata la vida de Julia, esposa del emperador Septimio Severo, uno de una serie de gobernantes que alcanzaron el poder del imperio romano entre conspiraciones, crímenes y guerras civiles.
Julia, de origen sirio y proveniente de una familia real, es una mujer hermosa y ambiciosa que ve en este matrimonio la posibilidad de ser Augusta (título que se le daba a la esposa del emperador) de uno de los imperios más poderosos y extendidos como lo era el imperio romano. Su belleza y juventud enamoraron a Septimio Severo ya maduro, Senador romano en la región del Rin y gran estratega militar al mando de varias legiones de soldados. Septimio Severo regresó a Siria a buscar a Julia, de 16 años, luego que enviudó de su primera esposa.
El amor entre ellos fue el motor que logró que Septimio Severo se transformara en emperador romano y Julia en Augusta. Posteguillo nos muestra un retrato sicológico preciso y convincente de cómo pudo ser la relación entre ambos, basado en su profunda investigación de los hechos y cuya fuente principal fue un libro escrito por Galeno, médico griego de la pareja augusta durante el período en que Septimio Severo fue emperador de Roma.
Y así, cada capítulo se transforma en una escena teatral donde nosotros somos espectadores de la historia del imperio romano como un continuo narrativo y no en retazos de épocas que terminamos por no conocer y personajes que no son más que las estatuas de piedra en un inmenso salón de museo.
La novela de Posteguillo, Yo Julia tiene bien merecido su premio. ¡Bravo!